Día 2 - 12:30 pm-1:30 pm
Poco me importaban sus mentiras, contadas desde hace años, mantenía mi fe en él, era una perfecta patraña, su sonisa imbuida de su dentadura podía distraer esas falsas palabras. El ritmo de mi respiración lo marcaban sus historias ceíbles, su gesticulación de gendarme y ese tono grave de su voz que venía de aquellos huevos que llevaba por testículos. Su rostro al moverse traía unos ruidosos últimos momentos, pensando cuando jugueteamos con nuestros labios soleados. En aquel momento era simplemente una estudiante feminista que deambulaba por los cafés de esta ciudad.
Y entonces recordé: "Con algo de esperanza había asistido a una conferencia de un siquiatra reconocido y encontrarme con Carlos en aquella conferencia me excitó tremendamente,pues creía que a esos eventos el no asitiría, de nuevo pensé en la teoría de que él provocaba nuestros encuentros, lo que me descorazonó." y me pregunté: ¿por qué?
¿Querida, me estás prestando atención? - Respondió un poco molestó, quizá lo dijo al ver que mi rostro tranquilo pasó a una evidente indiferencia.
Si, me parece que debes estar alerta a ello, guarda algo de dinero por si acaso y presume que todo fue de buena fe, ¿quieres pedir unas costillas de cerdo? - respondí con una rapidez en la pronunciación de las palabras.
Esta bien, después de todo tú pagas - Me respondió con resignación
Su rostro denotó que ya no teníamos un gusto de ayer por el otro, pobres corazones habían sido reemplazados por el otro, la diversión con la yerba en el cajón que tanto gozamos hasta el amanecer ahora se vuelve un maldito recuerdo en esta ciudad de durmientes sueños y activas pasiones. Decidí pedir también unas costillas, nuestra conversación giró hacia mí.
¿Como van tus prácticas en lo rural? - Comentó para romper el silencio atinadamente
Casi ya por acabarse, ha sido una experiencia muy oxigenadora, algunos miedos guardados que tenía al respecto se han ido por la fuerza del trabajo realizado, mirando a aquellas personas del campo, sobre todo los domingos, que era día de mercado, también han sido una gente muy especial, me regalaban algunos productos alimenticios, algunas veces daba clases de anatomía o ciencias sociales en el pueblo. - Respondí algo emocionada ciertamente porque volvimos a tratarnos suavemente.
Recordé una canción de Fito Paéz sobre los encuentros en lugares así, y la memoria volvió fresco el deseo: quería estar con él a solas para hacerlo mío, que llegaremos a mantener este interés hasta que oscurezca era mi principal preocupación. Le seguía mirando y el olfateaba como si sus fosas nasales bebieran del vino que contenía la copa.
Que harás después del rural? - Me preguntó
Quizá vaya a hacer una especialización a Uruguay, estoy esperando los resultados de una convocatoria para jóvenes médicos a la que aplique del Ministerio de Salud Mental y Armonía Corporal. Contesté
¿Y volverás al país? - Me preguntó nuevamente, a estas alturas la conversación parecía fluir en medio de un interrogatorio
Si por supuesto, deseo aplicar lo que aprenda en el extranjero, por ahora son solo planes, frente a los cuales no me he acostumbrado porque en algun momento las cosas pueden ser deprimentes, mira cuanto tiempo tuve que pasar para poder entrar a la universidad a estudiar lo que yo quería, este asqueroso país de mierda que no apoya el mérito - Contesté algo ofuscada, quizá Carlos sabía que la mejor manera de penetrar mi coraza era provocando una ira que haría subir mi tensión para hablar tiernamente por miedo a un infarto propio, siempre era yo cuidándome, maldito egocéntrico que quiero para mí.
Has demorado en terminar tu costilla de cerdo, algo te mantiene pensativa - Preguntó extrañado un poco más
No estaba tan buena - Contesté
Ok, pidamos la cuenta porque debo irme a mi casa por una ducha, alistarme y salir para la reunión que te comenté - Concluyó rápidamente al mirar su reloj
Le comenté la urgencia de disfrutar nuestra compañía como en los tiempos de antaño, de recordar esa necesidad de él cada vez que le veo.
Patricia debes comprender que ahora me encuentro algo ocupado, estoy a punto de firmar un gran contrato, trabajo ahora a manos llenas es lo que vendrá más tarde y no puedo faltar a esa reunión. Los delegados del gobierno y de la empresa contratista son puntuales. Cuanto quisiera que nuestros encuentros traspasaran las llanuras de unas sabanas y los relieves de nuestras almohada de habitación. - Dijo mirandome fijamente.
Quizá sintiendose vulnerado en su dignidad y creyendo que a cambio de este almuerzo le pediría que fuera mi postre pidió la cuenta para que se la enviarán a su oficina y se fue. El recuerdo de aquello, el deseoso recuerdo me trajo la imagen de mí partiendo de su habitación y ansiando encontarme con él pronto bajo otras circunstancias..... creo que ahora son diferentes y las he desperdiciado.