martes, 10 de diciembre de 2013

Un día así


Día 1 - Mañana

Me he levantado con el ánimo de ir a trabajar, sopeso en en  una mañana fría, a esta hora no hay razones poderosas para quedarme en la cama: una mujer deseandome con su mirada que me quede, quizá alguien enternecedor: mi perro.

Él se ha adelantado a su paseo y esta pidiendome que le abra la puerta desde hace media hora, me levanto  con las pantuflas aun tibias por el uso, ¿quien las uso? De algún lugar entra la luz fuerte del sol, imponente me evita recordar por quejarme del calor de esta ciudad fronteriza. Bajó al segundo piso y saludo al pintor, paso a la puerta y dejó salir a Paco a mear o buscar alguna perra o perro, hace días que lo ví confundido de lo quiere y no le atina con precisión.

Desayuno recalentado por el solo que entra a través de las divisiones de hierro, la cocina hecha un desastre, si hoy es día de lavar platos. Sirvo café instantáneo que corto de una barra de café deshidratado y la arepa untada de mantequilla va rápidamente a mi boca mientras veo una serie por internet.El capítulo de hoy me parece aburrido, el argumento se lo arruinaron.

Camino hasta la calle donde pasa la buseta mirando a todos lados, una manera de sentirse "seguro", no hay sorpresas en el paisaje. No hay tantos indigentes, salud a la pequeña burbuja en la que me que me hallo.

La buseta más grande es la que detengo a mitad de la calle, me subo  y la gente al mirar el morral que cargo, piensa en que soy un vendedor  con una historia de venta. Pago el boleto y enciendo el reproductor  para no escuchar al mismo estúpido locutor que se cree gracioso de una emisora que no recuerdo el nombre.

Nadie comenta en la buseta, en su mundo intocable cada uno. Pido la parada en el parque de la fuente, un olor a pastel de mil pesos recien destapado me recibe y trató de esquivar las busetas que se tiran su disparada  ante el semaforo en verde.

He llegado al trabajo luego de caminar unas cuadras, me piden la identificación y paso a la espera del ascensor, no abre sus puertas y me voy por las escaleras. Entro por la puerta a la oficina, trabajo para ganar algo de experiencia para ser más opcionado en otros empleos que la piden.

El trabajo varía entre los papeles, diversos en temas formas y colores;  unos cuantos escritos que elaboro y someto a revisión de mi superior, alguien irrumpe con un buen chiste o alguna historia de lo que hizo hace unos días, no lo entiendo muy bien pero todos se ríen, "don´t worry, be happy"  pienso. El mediodía que bien se ve en la ciudad: claxon sonando en las cajas de hierro con ruedas y la ida hacia la casa  junto a otros que aspiran llegar lo más pronto para dormir un rato.


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